un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

viernes, 24 de noviembre de 2017

Jack London. por Roger Wolfe




Jack London
Pienso en aquel manido y deslustrado
ejemplar que sorprendí de pronto entre mis manos,
aquella tarde, poco antes de cerrar,
en el caldeado ambiente
de la biblioteca pública de Bromley.
En la sala de lectura
sólo los tubos fluorescentes
sesgaban el silencio con su monótono zumbido.
Un individuo con aspecto de mendigo,
la gorra ladeada, barba de tres
o cuatro días, dormitaba en un sillón,
la cabeza inclinada con torpe gesto desvalido
sobre un libro de versos para niños…

Martin Eden. Abrí el volumen,
ávido de las riquezas que intuía.
Y desde entonces,
consumando el rito con que todos
los que verdaderamente nunca hemos crecido
de alguna manera nos aplicamos a las cosas,
te inscribí en mi galería de espíritus afines
—o de almas gemelas— para siempre.

Páginas que quisiera haber escrito.
Páginas que muchas noches hice mías.
Ha transcurrido el tiempo. Pasan meses
sin que lea un libro. Y de mis noches
he aprendido otras derrotas.

No queda nada; quizá sea eso cierto.
Excepto este admirable instante
de emoción que compartimos
entre colillas y lámparas cansadas
y el comentario que subrayo ahora en uno
de los últimos párrafos de tu biografía:

«Siguió trabajando, por supuesto,
como un castor ajetreado que intentara
reunir a toda prisa los despojos necesarios
para ultimar la presa con que habría de frenar
la inminente inundación
que su instinto adivinaba».

un poema de Roger Wolfe

jueves, 23 de noviembre de 2017

para descargar "Te quiero porque me das de comer" David Llorente

"Te quiero porque me das de comer" David Llorente Editorial Alrevés

La novela negra puede y debe romper algunos moldes: «Necesita dar un salto al vacío, y una extraña pirueta en el aire. El requisito es no tener ni vértigo ni miedo», dice David Llorente.
No podemos estar más de acuerdo. La literatura noir necesita también de autores con propuestas atrevidas, arriesgadas y que miren el género negrocriminal desde nuevos puntos de vista.
¿Qué pasaría si la historia que se cuenta no es una sucesión de hechos consecutivos, sino simultáneos? La simultaneidad no parece patrimonio de la literatura, sino, más bien, de la pintura o del cine, pero si las palabras consiguen contravenir su propia naturaleza y transmitir esa sensación —la de que todo lo que sucede, sucede a la vez–, entonces surge un texto envolvente, casi tridimensional.
Proponemos una lectura donde la brutalidad del asesino en serie se ve rodeada de una multitud de historias criminales que, al mismo tiempo que nacen, el narrador las hace desaparecer. No importa quién sea el criminal ni qué tipo de detective lleve a cabo la investigación. Lo que importa es que el asesino existe.

Max Luminaria era un chico muy callado. Sacó la mejor nota de selectividad de toda España y decidió estudiar Medicina. Una vez más, fue el mejor en los exámenes; el mejor en las prácticas y el mejor en el quirófano. Se lo rifaban todos los hospitales. No hubo cirujano más preciso ni vecino al que más quisieran los habitantes de Carabanchel. Lo saludaban por la calle. Le daban las gracias. Todos tenían a un familiar al que el doctor Maximiliano Luminaria había salvado la vida.
Su vida, fuera del quirófano, era diferente, ¿o a lo mejor no? La realidad es que no podrás, nunca más, sentirte aliviado porque se haya descubierto al asesino, porque, querido lector, los asesinos caminan entre nosotros.

lunes, 20 de noviembre de 2017

encajar. un poema de J.P.G

encajar
de niños
cuando se nos encajaba el balón
en algún balcón
sabíamos que vecino nos devolvería el balón
y quién no
con el paso del tiempo la vida sigue siendo eso
un juego,
dependiendo en la casilla que caigas:
[y todos, créeme, caemos en algún momento]
o volvemos al juego
o somos un objeto abandonado
inútil
desinflado
en manos de la decisión absurda
de los que nos prohibieron jugar a la pelota

el poema es de josé pastor y la fotografía muestra los balcones típicos del barrio donde me crié (La Rondilla -Valladolid-) y donde perdí algún que otro balón.

aforismos. "Diario de K" Karmelo C. Iribarren

unos aforismos cogidos al azar del "Diario de K" Karmelo C. Iribarren. (Renacimiento)

El azar es demasiado determinante en la vida.
*
La vida no tiene sentido y sólo vives cuando lo olvidas.
*
La lluvia le pone barrotes al día.
*
Si no hubiese habido tantos bares abiertos, igual hasta habría llegado a alguna parte.
*
No hay peor dolor que el que no se puede contar.
*
Entre la  multitud no eres, solo estas.
*
Olvidamos para sobrevivir.
*
Si no escribo me quedo sin coartada ante mi vida.
*
La mayoría de los  "revolucionarios" con los que me he cruzado en esta vida tenían  más dinero que yo y ninguna intención de pagar ellos la ronda.
*
El  azar siempre se lava las manos.
*
Lo que siempre he pretendido –y ese sigue siendo mi empeño- es meter la vida en los poemas, en los textos en prosa, en toda mi literatura, y dejarla ahí para que el lector pueda volver a vivirla cada vez que abra uno de mis libros. Esto no deja de ser pretencioso, soy consciente de ello, entre otras cosas, porque mi vida tampoco es que sea muy apasionante. Pero ahí está el riesgo, supongo, y el mérito, por pequeño que sea. Hablar con el lector de tú a tú, decirle apenas nada, que está lloviendo y son las seis de la tarde y hoy tampoco sabes qué hacer con tu vida, y que le interese y te crea, no es poca cosa. O eso me parece a mí, al menos.

domingo, 19 de noviembre de 2017

poema de Esther Giménez Moreno en la revista Caja de Resistencia

Hoy le toca currar a la cigarra,
levantarse temprano,
fruncir el ceño, larga la jornada,
y apretar la mordaza para que no huya el canto.
No canta hoy, se jode,
a escotilla cerrada y boca prieta,
y se hace ilusiones con despueses posibles
que son antes de antes.
Y mañana le toca madrugar al insecto,
acallar la garganta,
conformarse con formas y quedarse sin fondo,
sin fondos, desfondarse,
hasta que ya las ganas se agotan y se apagan,
ni cantar puede ya de noche la cigarra
ni amar a la intemperie
pues hay que recogerse ya pronto y sobriamente
para no echar de menos todo lo que la embriaga,
para echarlo de menos a morir y en silencio,
ajo y agua, que dicen,
vampira ajada y muda de ilusiones,
desaguados los ojos y plegados
a la orden / al orden
de la hormiga sistémica

poema de Esther Giménez Moreno en el nº4 de la revista de poesía crítica Caja de Resistencia (nº4)

jueves, 16 de noviembre de 2017

reseña "Historias desde la cadena de montaje" de Ben Hamper

"Historias desde la cadena de montaje" Ben Hamper (Capitán Swing)

Ben Hamper trabajó durante once años en la cadena de montaje de General Motors de Flint (Michigan). Fue una rata de fábrica, como lo fue su padre y el padre de su padre. Como lo fueron sus compañeros de colegio y los padres de sus compañeros de colegio, y sus vecinos y sus amigos.
Ben Hamper pisó por primera vez una fábrica de coches con siete años, en una visita organizada por General Motors. Tras está visita decidió que nunca trabajaría en ninguna de aquellas fábricas y que nunca acabaría como su padre y la mayoría de sus vecinos. Durante años intentó y luchó por no ser una pieza más en el engranaje de General Motors, pero con veintiún años tuvo que desistir de su empeño y se tiró de cabeza a ser una verdadera rata de fábrica.
"A la mierda el viejo y sus advertencias, a la mierda las monjas y sus planes de estudio, a la mierda el archivador a reventar del orientador, a la mierda los conductores de ambulancias y los disc jockeys y los limpiadores nocturnos, a la mierda yo y a la mierda vosotros. Yo lo que quería era ser una rata incondicional."
Durante once años la vida de Ben Hamper giro alrededor y dentro de la cadena de montaje de la General Motors. Años de trabajo duro, de aprendizaje ("Yo estaba aún relativamente verde, pero siempre había partido de la idea de que un trato es un trato. GM nos pagaba un cuantioso sueldo y nosotros a cambio hacíamos el trabajo sucio. Nadie nos apuntaba a la cabeza con un arma. Yo no albergaba ningún odio hacia GM, mi única guerra era contra aquel asfixiante minutero."). Años de extenuante rutina, de borracheras, de meses de paro a la espera de una llamada para reincorporarse a la cadena. Años de jefes crueles y sádicos, de compañeros de fatigas, de lucha encarnizada contra el reloj. Años de alienación y de locura.
"Historias desde la cadena de montaje" es la historia de Ben Hamper y sus compañeros, como ratas de fabrica. Una historia donde se nos habla de la vida de los trabajadores de la industria automovilística norteamericana, del inhumano y absurdo sistema productivo americano, de la cuota de producción, del aburrimiento, del compañerismo, del escaqueo, de los que no pudieron soportarlo más, del consumo desmesurado de alcohol para hacer más llevadero el trabajo y la vida ("Ahí era donde cada noche se juntaba la brigada de los petos  grasientos al completo para mamarse a base de bien y seguir  erre que erre con las mismas mentiras de fracasado que ya nuestros padres se repetían para dotar de significado a su existencia."),
Ben Hamper narra su experiencia, sus chanchullos, sus odios y amistades, sus enfrentamientos, sus formas de hacer más llevadero el trabajo -entre ellas, escribir una columna sobre el trabajo y la vida en una cadena de montaje, para la revista La Voz de Flint (que dirigía Michael Moore)-, y su determinación para sobrevivir a aquella locura.
Con un humor negro acerado y divertido, en primera persona, sin concesiones, directo a la mandíbula, sin victimismo ni lloriqueos (“De acuerdo, a lo mejor es cierto que las intenciones de todas estas estrellas del rock son estupendas, pero simplemente no funciona. El tema es, si nunca llamarías a un cirujano cardiovascular para que te aspire la casa, ¿por qué confiar la música blues a un grupete de blancuzcos? Lo único que yo les pido a estos camaleones caprichosos es que se piren y se ­lleven con ellos esa asquerosa versión del método actoral que utilizan. No necesitamos que nos den serenatas sobre lo tedioso y desprovisto de nuestras vidas, llegado el momento ya sabemos hacerlo nosotros mismos"), "Historias desde la cadena de montaje"  es una obra maestra y necesaria sobre la vida de los obreros fabriles de los Estados Unidos de América.

Ben y yo crecimos en Flint, Michigan, y ambos somos hijos de obreros fabriles. Se suponía que nunca deberíamos haber salido de ahí, y usted nunca debería haber oído de nosotros. Todo se reduce a un asunto de clase, de saber el lugar que  nos corresponde, y de tener en cuenta que en un lugar como Flint, Michigan, no existe para la prensa ni para los que toman las decisiones. [...] ¿Creéis que se paran un segundo a pensar por lo que estará  pensando la persona que remacha los estribos laterales de sus coches? (del prólogo de Michael Moore)

sábado, 11 de noviembre de 2017

poema suicida a una mujer de culo frío y corazón de kriptonita

poema suicida a una mujer de culo frío y corazón de kriptonita
para que quiero las olas del mar
sino tengo tus caricias
para que quiero la música
sino tengo tu risa
para que los viajes
sin tu dirección
para que la luz del verano
sin tu calor
para que los libros
sin tus palabras y tu poesía
para que el mejor tequila
sin tu saliva y tus besos
para que los recuerdos
sin tu piel
para que el sexo
sin tu amor 
para que los acentos
sin tu orografía
para que el silencio
sin tu complicidad
para que la lluvia
sino apaga mi sed.
no quiero dinero, riquezas, imperios, victorias, fama
sin tus abrazos.
no me sirve la libertad, la amistad, la belleza
sin tu pasión.
dime, para que sobrevivir
sin ti.