un espacio abierto sobre libros, literatura, viajes, cine, música, aguardientes y otros destilados ...

lunes, 18 de septiembre de 2017

Cada día. Rosendo


Cada día 
Cada día me duele más partirme el pecho
y todavía se puede andar sino correr
o se diría que no tuviste mucho acierto.

Echar las campanas al aire… tantas veces
saber que luchabas en balde… muchas veces
jugar en terreno de nadie… cuantas veces
espero que pronto tengas ganas...

De llorar y luego reír confundido
decidido porque lo vas a conseguir
por lo menos podré saber que sigues vivo.

Echar las campanas al aire… tantas veces
saber que luchabas en balde… muchas veces
jugar en terreno de nadie… cuantas veces
prisionero del disparate.

Cada uno tan contento
cuando están en su elemento.

Si te quieres volver atrás es tu derecho
alegría que todo está por descubrir
y volvería pero ya anduve mucho trecho.

Echar las campanas al aire…

Yo tengo la impresión
de que no me escucha nadie
es otra dimensión
mísera e insoportable

domingo, 17 de septiembre de 2017

Sexo, exilio y rock and roll. Ali Eskandarian

Hay libros que desde la primera frase te ganan, te conquistan y se hacen un hueco en tu corazón. Libros que sabes que en cada página estás delante de un clásico, y eso sucede con este libro de Ali Eskandarian. Esta aparentemente autobiografía te lleva directamente a la vida en carretera de este Hunter S Thompson del siglo XXI, donde saltar de cama en cama, follar y drogarse como si no hubiera mañana les lleva a ser una especie de ángeles del Apocalipsis que tanto pueden leer poesía a forajidos como enamorarse en una gasolinera en una carretera perdida en medio de la nada. Es imposible hablar de este libro y no ponernos en situación con la vida del autor, Ali, un expatriado de Irán que nos relata las aventuras de un personaje demasiado parecido a sí mismo, que vive entre drogas, sexo y rock and roll los últimos suspiros de una vida que le iban a arrebatar a la vuelta de la esquina.
Con una prosa llena de nervio y de vida, tan deudora de los grandes de la generación Beat como Kerouac, Ginsberg o Burroghs como nueva y vital. Un libro fascinante, lleno de luces de neón y de la oscuridad más lúgubre, donde la soledad plena da sentido a una existencia que se encamina al final más abrupto. La muerte de Ali en su casa por unos encapuchados en 2013, y que aun sigue sin resolverse, más que un triste final es un principio amargo para un superviviente eterno. Cuando Ali entregó el manuscrito que acabó siendo el libro lo hizo con una nota tan sincera como llena de escasa modestia: “Creo que será la gran novela iraní-americana y así la calificaré hasta que alguien demuestre lo contrario”. Y no seré yo quien lo haga, ni vosotros. Un clásico de culto que ha conquistado a todo aquel que lo ha leído, incluido Tim Burgess de The Charlatans. Un libro en el que la vida se cae en cada página que pasas atrapado en una historia arrolladora. (mondosonoro)

domingo, 3 de septiembre de 2017

El faro de Dakar. Ángel Petisme

"El faro de Dakar" alumbra un viaje emocional por el corazón del continente africano para descubrir la esencia pura de la humanidad. Editorial Renacimiento 


Epide®mia


Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas.
Albert Camus, La peste


La gran contradicción de hoy día es saber
en qué lugar del mundo te espera el que tú eras
antes de ser colonizado por la vulgaridad.
Porque estás infectado y lo sabes, mi cielo,
de perversidad y mentiras eléctricas.
Gana quien grita más a favor de la muerte.

Algo peor que el ébola ha invadido tus células,
te acorrala y te lleva a las cuerdas,
deseca las palabras y las hace sangrar.
Está en el aire, en los retales de tormenta,
se respira en los miedos de comunicación,
en las pieles que huelen a victoria y napalm,
el horror, el horror, la estupidez absoluta,
infinita y letal, que insiste y se contagia.
Unas alas enormes de mariposa necesitarías.

Quizás todo se reducía a eso.
Quién tiene el poder y quién se arrodilla,
quién manda al otro lado de las balas,
quién explota y quién miente mil veces
desde su propaganda.
Todo se resumía en eso,
por mucho que se adorne con ideología.
Libertad: guerras de ricos donde pelean pobres.

Hijos del tiempo, bailaréis con la lluvia
antes de ser colonizados por la vulgaridad.
Nueva lucha de clases, el viento de la historia
os arrastra a los estercoleros
lejos del movimiento y del idealismo.

Porque estamos infectados de ansiedad
e ignorancia, y lo sabes, mi hembra,
no de amor que llena el aire de caléndulas
sino de paranoia y desfachatez,
de despotismo y mala educación,
de la más virulenta hipocresía y perversidad.
Y eso se llama MDA: miseria de amor.

Unas alas enormes de mariposa necesitaríamos.

de "El faro de Dakar" de Ángel Petisme

miércoles, 30 de agosto de 2017

cuando ya no quede nadie en los pueblos

cuando ya no quede nadie en los pueblos
Llegará el otoño
volverá el silencio, el vacío
los días más cortos
las noches más largas
la soledad se asentará en las piedras, en la tierra, en las palabras, en la sangre, en la piel
se acabará la música
las verbenas
el cine de verano
y el vuelo de los abejarucos y las golondrinas
sólo la vendimia y las fiestas de san Miguel
darán un último aliento
a los que aquí quedamos.
llegarán las lluvias, los arco iris y los rojos atardeceres
y volverá la rutina
y la resignación y el olvido
¡nadie se acordará de nosotros mientras estemos vivos!
y el abandono que brotará entre las zarzas y las ortigas
nos impedirán apreciar la belleza
y la necesidad de las caricias.
Llegará la época de los membrillos y las setas
bajará de la sierra el lobo, el jabalí y el frío
un frío que echara más leña al fuego.
seremos unos recuerdos del verano
una fotografía, una postal, un amor
o una estadística o unos votos
y las ausencias se harán presentes
¡sólo en los entierros volveremos a juntarnos!
y perderemos amigos, recuerdos y caminos
y el olvido
traerá como hojas arrastradas por el viento
un odio sin rabia
que nos dejará en la garganta
un sabor a moneda antigua
y sólo nos quedará tragar saliva
porque no tendremos
a quien escupir

un poema de j.p.g y la fotografía es de aquí

lunes, 28 de agosto de 2017

Los cuadernos del Haza. Pablo Cerezal

"Los cuadernos del Haza" Pablo Cerezal (ediciones carena) 
El Café Hafa, de Tánger, es el punto de partida y de encuentro en este regalo a Marruecos, donde el autor Pablo Cerezal nos da la oportunidad de conocer sus calles laberínticas, alejadas de los circuitos turísticos, donde, ni todo es luz, ni todo es sombra. Los cuadernos del Hafa son las anotaciones que el protagonista va haciendo de su viaje, de su encuentro con Munir en un vagón de primera. Son las sensaciones calientes de un amor fugaz plasmadas en un papel, que ha de estar sucio por el trayecto, ajado incluso, arrugado y, sobre todo, profundamente vivo, como el personaje de Aanisa. Y "Los cuadernos del Hafa", ahora sí, en cursiva, es también el recorrido por la ciudad de Tánger del escritor William Burroughs, que será simplemente Bill para el lector; de Jane Bowles, del Rolling Brian Jones (Jonesy) o de Brion Gysin, entre otros. El autor da voz a estos personajes, rebuscando entre sus pasiones, sus obsesiones, sus adicciones. 
Desde la primera página, que es la 52 de ese cuaderno que va escribiendo el protagonista, el autor parece retar a un lector al que se le dilatan las pupilas de asombro. ¿Qué es esto?, pensarán aquellos más cuadriculados. Porque para leer a Cerezal hay que despojarse de las vestiduras de occidente que aprietan tanto, hay que sacarse las normas establecidas de la cabeza y dejarse llevar por el caos maravilloso de un país tan fascinante como Marruecos, nuestros vecinos del sur.

Un estilo que baila entre el lirismo y la suciedad de las palabras, entre la belleza y lo más horrendo que nace del alma humana. Un juego en el que los personajes y las palabras se va cruzando, aquí y allá, atrás, adelante, rodeándote y presionando más y más hasta el límite. Un juego, también, el estilo del autor, perfectamente diseñado, que pone y quita comas o puntos a su antojo, que deja las frases a medias, suspendidas en el aire, flotando al borde del abismo, como el polen marroquí. 
Me ha gustado. Porque es un placer leer con los ojos abiertos todo lo que Cerezal va diciendo y callando entre las páginas para construir finalmente tu propio prisma de una verdad subjetiva. "Los cuadernos del Hafa" es como un gusano que se mete por la sangre y quieres llegar antes que él al corazón, no vaya a ser que te lo rompa, o te lo pudra. Eso sí, he echado en falta una sacudida de ese corazón, porque le gané la batalla al gusano amenazador y mi corazón se quedó intacto, en su sitio, no se marchó volando por la ventana ni se resquebrajó, y las lágrimas no brotaron nunca, y la angustia no lo envolvió todo, porque estamos una obra tan perfecta que se le ha escapado una pequeña vibración sobrecogedora, fuera ésta la que fuera.  
Una novela para leer en alta voz, para saborear sus párrafos de adjetivación exacerbada en un equilibrio virtuoso. La realidad no es la que vemos, sino la que inventamos, dice Munir, mi personaje favorito de la novela junto con Burroughs y Aanisa, y posiblemente esa frase entrañe todo lo que es "Los cuadernos del Hafa". Una novela valiente, minuciosa y onírica. reseña del blog cajón de historias

jueves, 24 de agosto de 2017

de copas con un hada madrina de carne y verso. un poema de J.P.G

de copas con un hada madrina de carne y verso
comparto mi último cigarro con Gloria Fuertes
hablamos de el amor, el humor y el dolor
de la soledad, del juego, de la guerra
del hambre de su infancia
del obrero, del barrio, del pueblo
bebemos, reímos
¡brindamos!
por la vida, por la felicidad
por los que luchan, por la revolución
escribimos versos en las puertas de los lavabos
y en las paredes de edificios oficiales
    La libertad no es tener un buen amo, / sino no tener ninguno.
    Hundir al que trepa / subir al  de abajo, / ese es mi trabajo.


es un hada madrina, esta Gloria, tierna y rockera
cargada de espaldas y de ternura
a veces con mala leche
a veces con mala pena
con el amor a cuestas
y la rebeldía sin banderas
un hada que saca palomas
y tigres con bigote
y cabras solas
de su asombrado sombrero
y caramelos
y poemas
de los bolsillos de su chaleco remendado

me la imagino
esta noche
sola
arropada bajo una manta
en la azotea
con la brasa de la colilla
calentando y alumbrando al universo
¡con sus versos!

[un poema de josé pastor] Gloria Fuertes en librosyaguardientes

miércoles, 23 de agosto de 2017

reseña de "Los últimos (Voces de la Laponia Española)" de Paco Cerdá

DIEZ DÍAS EN EL FIN DE UN MUNDO: LOS ÚLTIMOS (VOCES DE LA LAPONIA ESPAÑOLA ) PACO CERDÁ. Ed. Pepitas de calabaza. 2017.                                                                                                                          “ El mantra en que se educaba a la juventud es fácil de resumir : estudia mucho vete,   y no vuelvas porque será visto como un fracaso…”
Las ruinas tienen el efecto de despertar preguntas en el espectador. Las ruinas, algo que ha sido declarado inútil y entregado al abandono. Algo antes útil, deseado, levantado con esfuerzo, donde la vida pudo desarrollarse, que un buen día se decide abandonar. Es esta declaración de algo como inútil la que determina la ruina.
Son muchos los libros que últimamente se preguntan por cómo se llegó a esto, que indagan y tratan de comprender las ruinas de un país y una sociedad. Entre estos libros, el de Paco Cerdá, esta “ incursión por el corazón europeo de la despoblación… para escuchar las voces y desentrañar los silencios de sus moradores”, según sus propias palabras, se ha convertido enseguida en uno de nuestros favoritos. El escenario, el Sistema Ibérico, esa gran mancha marrón que en los mapas escolares cruzaba desde La Rioja hasta Levante. El argumento, el lento arruinarse del corazón de un país. Los protagonistas, esos últimos a los que alude el título, supervivientes y resistentes a los que el libro da voz.
En este escenario, “un mundo que perece a espaldas de la civilización urbana”, el concepto de ruina es algo más que una metáfora o un elemento pintoresco, es la clave que da, o quita, sentido a toda una sociedad, que todo lo determina. “ La hemorragia no hace más que avanzar, primero fue por la emigración; ahora es porque se mueren los últimos habitantes que quedan en cada rincón”. “Desiertos demográficos sin posibilidad de regeneración, los llaman los geógrafos. El vacío se siente en ellos”. “ Lo que era pura estadística ya es una sensación que ha penetrado en el sentir”.
El fin de un mundo adquiere en estas páginas perfiles claros y dramáticos, especialmente visibles por ese vacío sobre el que se recortan las figuras de sus protagonistas, por esa soledad donde sus voces se escuchan con nitidez.
Pero, además, creemos que, gracias a su estilo y a la forma de aproximarse al tema, este libro se convierte en un ejemplo a seguir. Creemos que adquiere un valor que va más allá del caso concreto que documenta. A todos aquellos incómodos con la corriente uniformizadora de los tiempos presentes, estas historias no debieran resultarles indiferentes. Puede resultar lejano pero, aun viviendo en un gran barrio alejado del campo, trabajando en la última fábrica del polígono, buscando una lechuga fresca en la última tienda de ultramarinos, la última tasca naufragando en un mar de enotecas y gastrobares, todos podemos ser los últimos, y tener que elegir entre dos calles, la de la renuncia o la de la resistencia.
A todos nos pueden resultar cercanas palabras como las de Blas, el de Maderuelo: “Aquí está mi vida y me duele imaginar que cualquier día se pierda… creo que las raíces son importantes… que hay una sabiduría popular que merece ser conservada, pero las corrientes económicas y administrativas no van por ese camino… hace tiempo que las corrientes dejaron atrás esta tierra y eligieron para fluir el mundanal ruido, con sus productores y consumidores todos bien reunidos en grandes rebaños y siguiendo al unísono la misma música, el mismo tambor”
EL ARTE DE DAR VOZ.
                       “El narrador ha convertido la serranía en el paisaje moral de sus novelas al contraer una acto de militancia doble: con la historia y la cultura de la derrota y con los perdedores de todo, con los que nunca han tenido voz. La voz de los que jamás han sido nombrados”.
Así habla nuestro autor sobre la obra del novelista Alfons Cervera, con el que conversa en su viaje, pero estas palabras bien podrían, en cierta manera, aplicarse a la forma en que Paco Cerdá ha concebido su propio libro.
El tema de la despoblación, con sus tintes melancólicos, se presta demasiado a la estilización literaria, estilización que amenaza con convertirlo en una trampa poética, en un lugar común, en un tópico. Nuestro autor no es inmune a este registro de desolación lírica que insensiblemente nos viene a todos a la cabeza: “En esta sinfonía de los adioses –de los mayores que se mueren, de los jóvenes que emigran, de los niños que no llegan a nacer- se ha dibujado una realidad envejecida, como de despedida en ciernes…” Pero, acertadamente, consigue revolverse contra esa languidez de despedida y buscar una cierta distancia desde la que poder construir un discurso que, además de conmover, nos ayude a comprender. “El deleite ante la ruina solo es posible en un corazón que no ha sufrido el embate de la degradación, ni es capaz de ponerse en su lugar”.
Por paradójico que parezca, son las personas más próximas al problema, las que lo viven cotidianamente, las que ayudan a conseguir esa distancia y a despojarse de los tópicos preestablecidos. Hay un “… tópico de lo rural que todavía se arrastra. La gente de la ciudad tiene la idea del edenismo… de qué bien se está allí y que tranquilidad. Han convertido un problema político como es el aislamiento y las desigualdades en un atractivo tópico impregnado de bucolismo. Se asocia a un paraíso al que, paradójicamente, nadie quiere ir a vivir…”
La decisión de articular el libro en torno a la voz, opiniones y vivencias de los protagonistas, de tratar de ver lo que ellos ven, no es solo una postura ética. Es también un formato narrativo que resulta enormemente didáctico cuando, como en este libro, es usado con habilidad.
Nos gustaría entonar aquí un elogio del reportaje. Un canto a la necesidad de ese género, donde informarse y desentrañar una cuestión es lo primordial. El reportaje, donde el escritor es un detective en búsqueda de testigos, donde el olfato para encontrar voces de informantes es tan necesario como la pluma. El reportaje, con su continuo preguntarse, su estructura ágil y abierta. Cuando va acompañado de una escritura cuidada, como es el caso, no tiene nada que envidiar a ningún género literario.
El reportaje ofrece, además, de forma natural, la oportunidad de dejar hablar a los verdaderos protagonistas, de usar voces verdaderas, sin que estas deban subordinarse al argumento o al actor principal, como sucede en otros formatos literarios. El reportaje ofrece posibilidades que Paco Cerdá ha sabido aprovechar.
ELOGIO DE LA RESISTENCIA
                                  “ – De la despoblación se ha escrito todo. Pero lo único que se ha hecho ha sido escribir y hacer estudios… estoy harta de que me estudien, que parecemos bichos raros… Estamos muy hartos, hasta el gorro, de recibir lecciones. Aquí todo el mundo viene a decirnos qué hacer para que esto funcione. Pero nadie se queda a hacerlo. Todo el mundo viene, lo dice y se pira. Y ya cansa”.
Están los que miran desde fuera y los que lo ven desde dentro. Están los que analizan: “ Han dejado de creer en si mismos. Hay un potencial enorme, pero han aceptado que así son las cosas y ya está”. Están los que protestan: “Esto es crear la despoblación… si te niegan los servicios más básicos y te ponen pegas por todo”. Y están los que hacen: “Nadie espere, nadie se atreva a soñar que los remedios que esta zona precisa van a venir de fuera”.
No se trata sólo de dar voz. Es labor, es habilidad de quien escucha y luego lo cuenta, ordenar, dar un sentido a este conjunto de voces. Actuar como un director de orquesta que nos haga distinguir con claridad los distintos tonos. El autor de este reportaje no resuelve el problema, ni descubre su origen, ni propone soluciones mágicas, ni señala quién tiene razón… pero nos hace oír con claridad las palabras que dibujan esta realidad.
Escoge voces que tienen algo que decir. Oímos a los mayores que conocieron una realidad bien distinta. Oímos a los niños que se quedan sin compañeros y sin maestros, a los maestros que se quedan sin escuelas. Oímos los problemas y oímos las ventajas de la vida en el pueblo. Oímos el silencio. Oímos las propuestas. Apenas oímos la voz del poder, cosa encomiable en un periodista, aunque sentimos sus efectos. En plan de igualdad oímos a intelectuales y a pastores. A los que siempre han estado allí y a los que han venido, tropas de refresco para luchar contra las estadísticas.
Oímos el coro de voces, su tono no es alegre, pero su canto no es fúnebre. No entonan ninguna elegía sino, a pesar de todo, una canción de vida. Si a los protagonistas de esta historia se les viera sólo como víctimas, no habría tensión narrativa ni argumento posible. Sólo una lenta cuenta atrás, sólo oiríamos el lento caer de las hojas en un otoño. Pero, junto a este caer de hojas, oímos el rumor de una perenne resistencia, incluso el brotar de alguna yema. El coro de voces… “…Se niega a participar del apocalipsis generalizado. Porque detrás del apocalíptico, avisa, se esconde un inmovilista. ¿Entregamos nuestra cultura y nuestros pueblos al escepticismo, al pesimismo, a un nihilismo que al final es reaccionario? Pues no, dice… me niego a entregar las armas… seguiremos resistiendo… de mala manera, siendo menos y en peores condiciones… pero resistiendo”.
Vivimos en un mundo en que ni siquiera hace falta actuar para convertirse en un resistente. A veces el negarse a hacer, el no dejarse llevar por la corriente, el seguir como se está si así se está bien, es visto como un acto de rebeldía. Qué pensar cuando el que la gente se fuera era visto como lo normal, y era a la gente que se quedaba a la que se le preguntaba porqué lo hacía. “Que porqué no me he ido, porque no me ha dado la gana”.
A veces a esta voluntad personal la acompañan razones. Hay quien no se adapta a la ambición de la vida moderna y prefiere la tranquilidad. Quien ve en esas pequeñas escuelas la posibilidad de un trato más personalizado y de un mayor contacto con el entorno. Quien valora los lazos personales más intensos que se generan en comunidades pequeñas… Incluso hay quien llega a invocar un valor tan devaluado como la libertad: “…la ciudad me gusta mucho, pero yo no soy para estar bajo amo. No soy para trabajar en un sitio del que te despachen por llegar tarde y adonde no puedas ni hacer la siesta. No, en amo no. Yo aquí he estado siempre libre… Dice libre, calla y sonríe. Como quien guarda un secreto que no quiere revelar. Como quien no quiere humillar a su interlocutor y preguntarle tú eres libre, acaso te crees más libre que yo… Dice a mí no me cogen y vuelve a sonreír. Si hay maquis que resistan el mundo actual, Juanito es uno de ellos.”
A lo largo de las páginas, oyendo las voces y los ejemplos de un buen puñado de resistentes, una cálida simpatía se va adueñando del lector, y sentimos que, más allá de todas las razones, existe… “ Una verdad profunda que a veces solo entienden quienes acertadamente ven gigantes y no molinos de viento”.                para descargar la reseña en scribd [reseña de Pedro Villalón en la revista "La última" (ediciones RaRo)]      para descargar la reseña (issuu)

lunes, 21 de agosto de 2017

pon un poco de ruido en tu vida. un poema de J.P.G

pon un poco de ruido en tu vida
que se acoplen tus acordes
    tus sonidos
    tu boca tu lengua tu cuerpo
que chirríen tus certezas
que se encabrone tu voz y tus palabras
desentona desafina desafía
hasta quedarte afónico
grita goza aúlla
haz ruido
que retumben tus cuatro paredes y las de tus vecinos 
que caigan los muros las fronteras los refugios
revienta altavoces cerebros bocas
haz ruido y deja de vivir al pie de la letra
desmonta el metrónomo el diapasón el reloj  el calendario
manda ¡a la mierda!
los karaokes los hilos musicales las frecuencias moduladas
haz ruido que perturbe que confunda
electrifica el folk
samplea el blues
poetiza el punk
malea el jazz
un ruido que acelere el pulso de tu corazón y de tus tripas
que haga bailar a tus pies y a tu imaginación
que te de sed hambre rabia
que silencie la voz del amo
que rompa el silencio de los cómplices
arma ruido
y acalla los ruidos de todos los que te quieren en silencio


un poema de José Pastor

domingo, 20 de agosto de 2017

George Orwell fue amigo mío. Adam Johnson

"George Orwell fue amigo mío" de Adam Johnson (Seix Barral). Un libro de relatos altamente recomendable y adictivo, que enfoca las historias que cuenta desde un punto de vista original y inusual. Seis relatos demoledores, turbadores, de unos personajes que intentan sobrevivir en un mundo que no se lo pone nada fácil.  Historias que hablan sobre la perdida, la soledad, el poder, el miedo, la enfermedad, el bien y el mal o la influencia de la tecnología en nuestra vida.

viernes, 18 de agosto de 2017

gente anormal. de Rakel Rodríguez


gente anormal
Nos hacen creer
que esos que aparecen en televisión
son personas como nosotros.
No los creáis.
Quieren creer que puedes ser así:
hortera, sin principios, sin ideas
pero eso sí, guapos de bote
dientes blanqueados que dan grima
tetas postizas
labios postizos
frentes lisas y sin problemas
sin llagas
sin cicatrices.
Caras artificiales.
Cuerpos artificiales.
Mentes superficiales.
Anormales.
Quieren hacerte creer que son como tú.
Y lo que es peor:
que tú puedes ser como ellos.
No lo aceptes. No lo aceptes.
No lo creas.
No lo van a conseguir
¿o sí?
tal vez ya lo están consiguiendo…

(De "Muerta de frío") 
Fotografía de Vivian Maier

miércoles, 16 de agosto de 2017

para descargar Los valientes andan solos

Título original: Lonely are the Brave decargar en torrent
Año: 1962
Duración: 107 min.
País: Estados Unidos
Director: David Miller
Guion: Dalton Trumbo (Novela: Edward Abbey)
Música: Jerry Goldsmith
Fotografía: Philip H. Lathrop (B&W)
Reparto: Kirk Douglas, Gena Rowlands, Walter Matthau, Michael Kane, Carroll O'Connor, William Schallert, George Kennedy, Karl Swenson, William Mims
Productora: Universal Pictures
Sinopsis: Nuevo México, 1953. Jack Burns, un vaquero amante de la libertad y de los horizontes abiertos, llega cabalgando al pueblo de Duke City. Su intención es liberar a su amigo Paul Bondi antes de que lo trasladen a una prisión estatal. Bondi, que ha sido condenado a dos años de cárcel por acoger en su casa a algunos mexicanos que han cruzado ilegalmente la frontera, es un escritor que dejó su vida aventurera para casarse. Jack visita a la esposa de su amigo para exponerle su plan, pero ella lo rechaza, porque cree que puede complicar todavía más la situación.
A Kirk Douglas le gustaba elegir los temas y las fuentes de inspiración de los films que protagonizaba. Controlaba la elaboración del guión, seleccionaba a los responsables del equipo técnico y elegía al realizador. Tras leer la segunda novela de Edward Abbey, "The Brave Cowboy" (1956), decide llevarla a la pantalla. Encarga el guión a Dalton Trumbo ("Espartaco", 1960), la música a Jerry Goldsmith ("Chinatown", 1974) y la realización al gris, pero dúctil, David Miller. El resultado es una película sólida y vigorosa, la preferida del actor.
La acción se traslada de 1953 (novela) a 1961/62 (film). Se rueda en los parajes naturales, abruptos y espléndidos de las montañas de Albuquerque (Manzano Mountains, Sandía Mountains, Tijeras Canyon), en Nuevo Méjico. La atención se focaliza en el drama de un vaquero que sigue aferrado a las tradiciones del Viejo Oeste, no acepta ataduras ni compromisos, no dispone de permiso de conducir ni de tarjeta de identidad. Vive con la sola compañía de su yegua Whisky y tiene en alta estima a su antiguo compañero, Paul (Michael Kane), que le dejó hace algunos años para casarse, crear una familia y dedicarse a escribir. Por su antigua amistad se muestra dispuesto a correr grandes riesgos, que pueden costarle penas de privación de libertad o convertirse de por vida en prófugo de la justicia.
El anacronismo del personaje, John W. "Jack" Burns (Kirk Douglas), se visualiza a través del contraste de sus viejas ideas y sus medios primitivos con la persecución de que es objeto con ayuda de helicópteros, jeeps, vehículos todoterreno, trasmisores/receptores de radio, etc. El paisaje presenta respecto del habitual del Viejo Oeste la multiplicación de cercas, letreros de prohibición de paso, autovías saturadas de tráfico rodado y ruidos estemporáneos (reactores supersónicos).
La aventura de Jack, arriesgada y esforzada, provoca sentimientos de compasión, por su inadaptación a la realidad de su tiempo y las consecuencias que de ello se derivan en el ámbito de su aislamiento y marginación y en la agresividad que su porte desmañado y su olor salvaje suscitan cuando se acerca a lugares públicos (bar, centro local de detención). También suscita sentimientos de admiración y respeto, por su entereza, fortaleza, capacidad de sacrificio, trasparencia y sinceridad, como le ocurre al sheriff Morey Johnson (Walter Matthau).
La obra, el personaje y la relación del mismo con la naturaleza convierten el film en una sincera y espontánea apología del medio natural, que fue valorada por los primeros movimientos ecologistas de los años 60 y siguientes. Por lo demás, el paisaje se convierte en el reflejo tangible del mundo interior de Jack, cuyas ambiciones chocan con los intereses del progreso que contamina, ocupa, modifica y destruye espacios naturales.
La película ofrece, además, una interpretación vigorosa de Kirk Douglas, en un papel cortado muy a su medida. Le acompañan dos espléndidos secundarios: Walter Matthau y Gena Rowlands.    
[por Miquel Palma (Mallorca) (España) en Filmaffinity]    para descargar (en Filefactory)

jueves, 10 de agosto de 2017

para descargar "Sobre las plantas silvestres de Cástaras" Carlos Gil Palomo


aquí y aquí de los mejores libros de etnobotánica que podrás leer. "Sobre las plantas silvestres de Cástaras" de Carlos Gil Palomo, ilustrado con dibujos de José Manuel Juárez Castillo y fotografías del autor. Editado por Ediciones RaRo.

sábado, 5 de agosto de 2017

Instinto de conservación. un poema de Sherman Alexie

Instinto de conservación
Hace años, en Spokane, una mujer salvó
una familia de gansitos huérfanos.
Ornitóloga aficionada, crió a los pájaros
y luego los soltó
en el estanque de Manito Park,
donde una docena de cisnes, blancos y elegantes,
destrozaron a los gansos y se comieron sus corazones.
Por supuesto fue televisado en vivo
por los noticieros locales. Los testigos lloraban.
Mi madre y yo nos encogimos de hombros,
no ante la muerte, sino por esas gentes inocentes que creen
que los pájaros no asesinan, violan ni matan.
Como nosotros, los cisnes pueden ser celosos y peligrosos
y, eso sí, encantadores, ya lo creo, y hasta monógamos.

otro poema de Sherman Alexie aquí la ilustración es de Miguel Navia y el poema de Sherman Alexie de la revista Ojarasca

martes, 1 de agosto de 2017

Breve historia de siete asesinatos. Marlon James

"Breve historia de siete asesinatos" es una novela trepidante y brutal sobre los entresijos del poder, y los efectos que sobre el mismo tienen la corrupción y la mentira. Dudo que se haya escrito, en lo que va de siglo, mejor obra sobre estas cuestionesIrvine Welsh.

3 de diciembre de 1976, a dos días del concierto Smile Jamaica -con la actuación estelar del hijo pródigo, Bob Marley-, que tiene como objetivo calmar a las facciones enfrentadas en una escalada de violencia previa a las elecciones. Aquella tarde, siete pistoleros, aprovechando el ensayo de la banda, asaltan la casa del cantante hiriendo al propio artista, a su mujer y a su mánager. Poco se supo -y casi nada se sabe aún- sobre los presuntos autores de aquel homicidio frustrado, pero son muchas las leyendas y las canciones que en "Breve historia de siete asesinatos" relatan lo ocurrido. Construida sobre los testimonios ficticios de quienes participaron en aquellos acontecimientos (sicarios, mafiosos, políticos o espías; víctimas y verdugos; simples espectadores e, incluso, algún fantasma), "Breve historia de siete asesinatos" nos lleva al corazón de las tinieblas jamaicanas recorriendo tres décadas turbulentas e infinidad de episodios estremecedores (no exentos, pese a todo, de un elemento cómico). Manejada con increíble pericia, la estructura coral permite a Marlon James plasmar los hechos desde múltiples perspectivas y texturas verbal.
"Breve historia de siete asesinatos" es una electrizante tragedia coral que recrea la vida y tribulaciones de aquellos asaltantes y nos transporta al corazón de las peligrosas calles de Kingston, en compañía de pistoleros, traficantes, amantes, agentes de la CIA y algún que otro fantasma. (Malpaso Ediciones)

jueves, 27 de julio de 2017

cae el telón. caer peleando

cae el telón
he visto caer la torre de Babel y las torres gemelas del World Trade Center
he visto caer lágrimas de los ojos de niños muertos
he visto caer la noche desde una celda
                una ventana solitaria
                una residencia de ancianos
he visto caer bombas sobre Alepo Gernika Sarajevo Saigon el palacio de la Moneda en Santiago de Chile Hirosima y Nagasaki
he visto caer y reventarse contra el asfalto
sangrando por oídos boca y ombligo
a suicidas castigados a no entrar en el paraiso
he visto caer la nieve sobre campos de refugiados
                cementerios de silencio
                descampados arrasados por la heroína
he visto caer Troya el muro de Berlín la estatua de Sadam
he visto caer a borrachos a plena luz del día
sin nada donde agarrarse
he visto caer estrellas del cielo las noches de agosto
dejando una estela de deseos rotos
he visto caer a más de 30.000 soldados (personas)
el primer día de la batalla de Somme
he visto caer a la lona a boxeadores sonados
que ya no pueden preguntarse
qué cojones hacían allí
he visto caer como moscas a gente honesta
he visto caer las hojas de los olmos
en pleno mes de mayo
he visto caer imperios
dejando un rastro de sangre muertos y llantos
he visto caer redondos
como pelotas de playa desinfladas
a pacíficos manifestantes
en las calles de Johannesburgo Madrid Tánger San Salvador
he visto caer por su propio peso
verdades categóricas
he visto caer la lluvia
y no saciar la sed perenne de pueblos sin alma
he visto caer asesinados a Victor Jara Berta Cáceres Francisco Ferrer Guardia el Che Guevara Rodolfo Walsh Luis Espinal
he visto caer a obreros de un andamio
he visto caer en las trampas y en los cepos
a animales y a hombres
he visto caer las sombras donde anida la esperanza

ahora
antes de ver caer el telón
levanto la vista
la voz
el puño
para caer peleando
y desequilibrar el estado de las cosas.

miércoles, 26 de julio de 2017

Desahuciadas. Matthew Desmond

"Desahuciadas" nos lleva a los barrios más pobres de Milwaukee para conocer la odisea de ocho familias al borde del abismo, como Arleen, una madre soltera que trata de criar a sus dos hijos con los 20 dólares al mes que le sobran después de pagar su deteriorado apartamento; Scott, un apacible enfermero consumido por su adicción a la heroína; Lamar, un minusválido ahogado por las deudas; Vanetta, que participa en un atraco fallido tras ver recortado su horario laboral… Todos gastan casi todo lo que tienen en el alquiler, y sus destinos están en manos de dos propietarios: Sherrena Tarver, «emprendedora» de los barrios pobres, y Tobin Charney, que dirige uno de los peores parques de casas prefabricadas de Milwaukee. Ambos odian a algunos de sus arrendatarios y son más condescendientes con otros, pero como dice Sherrena: «El amor no paga las facturas». Con niños o sin ellos, todos recibirán una orden de desahucio.  Mat­thew Desmond entra en las casas de los demás. Ha ganado el Pulitzer con su ensayo "Desahuciadas, pobreza y lucro en la ciudad del siglo XXI", una investigación de campo para la que ha convivido, durante años, con los desahu­ciados de los barrios más pobres de Milwaukee. http://capitanswing.com/libros/desahuciadas/

lunes, 24 de julio de 2017

"Madrid:frontera". David Llorente


El Madrid de "Madrid:frontera" es una ciudad bañada por el mar, donde sus habitantes rebuscan comida en la basura, donde hay muertos en las cunetas, donde la gente duerme en la calle y pasa hambre, frío y miedo, donde los que creen que han perdido todo se arrojan, desesperados, a un mar negro como la tinta. Una ciudad donde no hay libros, cines, teatros, universidades, pájaros, donde los profesores son sustituidos por monstruos con sotana y los hospitales públicos por bancos. Donde la policía golpea, tortura y mata por placer y aburrimiento, donde los políticos y sus asesores putean, joden y se reparten beneficios y privilegios. Una ciudad de sirenas, desahucios y emigrantes encerrados en centros de internamiento y exterminio. Una ciudad de funcionarios y camaras de vigilancia, de desigualdades y humillaciones. Una ciudad cruel, donde los no-gobernables tienen todas las de perder, donde siempre está oscuro y llueve. "Madrid:frontera" es una novela subversiva, que puede ser una metáfora o una distopía, una novela de terror o una novela negra, o que puede ser la puta realidad que no queremos ver. Una novela para no olvidar, para no callar, para no perdonar.

Soy Madrid:frontera (y me dirijo a ti, lector):
Sabes que hay gente a la que le han quitado la voz y ya solo les queda el llanto o el silencio.
Tú mismo, en algún momento, has apretado los puños ante la injusticia y cargas sobre la espalda más peso del que se puede soportar.
Seguro que has contemplado la desesperación ante ti, pero te niegan lo que has visto con tus propios ojos y te dicen que eso de lo que hablas no ha existido nunca.
Probablemente creas que a ti también te están dejando sin voz y te preguntas si no acabarás como los demás, condenado al llanto o al silencio.
Bien.
Debes saber que yo he venido a poner las cosas en su sitio para ajustar cuentas con el pasado.
Que llego de la mano de un escritor que de repente toma conciencia de su enorme responsabilidad y te agarra de las solapas y te grita: ¡Despierta!
Que vengo a hablarte de la verdad, aunque mis páginas quemen.
Yo soy eso, el punto de inflexión.   
   "Madrid:frontera"   David Llorente Editorial Alrevés

domingo, 23 de julio de 2017

Tirso Priscilo Vallecillos



Esa gente que insiste en que todo le salga redondo, incluso los cuadrados.      
*
Esa gente que cuando habla corrige en rojo.      
*
 Polvo somos y en polvo nos convertiremos... Y si te quitas la ropa podemos ir practicando.
*
¿Por qué el cuerpo de Cristo sí y el de Manolo no?
*
A las religiones que ofrecen paraísos se les deberían exigir las escrituras.
*
Muchos cristianos no distinguen entre su mejilla y la del otro.
*
Conviene no confundir dirigente y diligente.
*
Los políticos solo utilizan la cabeza para sacar balones fuera.
*
Lo primero que pienso cuando escucho Radio María es que es una emisora para fumados.
*
Los políticos lo dicen todo con rotondas.
*
Esos políticos que miran por encima del hombre.
*
El bipartidismo proporciona cambios de gobierno de 360º.
*
Lo del pacto con el diablo a casi ningún político se le nota.
*
En cuestión de amor me conformo con bajar mis expectativas 
hasta la cintura.
*

 
"Homo Pokémons (alientos, malalientos y otras exhalaciones)".
Tirso Priscilo Vallecillos. Ed. Trea.

viernes, 21 de julio de 2017

Puro y Ligero. Pablo Und Destruktion


Puro y Ligero de Pablo Und Destruktion

Me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento
Me arrepiento de muchas cosas
Me arrepiento y hay personas que lo notan cuando me ven

Cantando en mitad de la noche

Una mañana después de haberme metido en todo, incluso en ella,
Me fui a ver al cura de mi familia.
Me dijo
Pablo, tranquilo, yo te confieso,
Pero existen los médicos y existen las pastillas

Pastillas, pastillas, solo pastillas le dieron
También me arrepiento.
Debí de haberme explicado mejor
Para que el cáncer no fuera el único movimiento.

Me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento,
De todo el mal del mundo
De cada bomba, de cada idiota, de cada chicle en el suelo
De la jodida expansión del universo.

Cómo volver a ser otra vez puro y ligero
Cómo volver a ser otra vez puro y ligero
Cómo volver a casa otra vez desde tan lejos
Cómo volver a ser otra vez puro y ligero

Me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento,
De no usar mi odio como un buen soldado.
Debería irme al Kurdistán a combatir y dejar este país de puticlubs farlopa y jubilados.

Me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento
De haber sucumbido a los hechizos baratos
Tuve que hacer un cruceiro de neón
Para poder dormir en nuestro cuarto

Me arrepiento, me arrepiento, me arrepiento
De irme a cenar y hablar demasiado
Amigos, artistas, queridísimas chicas
quitadme el ocio y dadme una familia

Y es que el que ve una injusticia,
Que la arregle con su mano,
Y, si no puede, que la arregle con su voz
Si tampoco puede que la arregle con su corazón
Y esa es la menor de las entregas

Cómo volver a ser otra vez puro y ligero
Cómo volver a ser otra vez puro y ligero
Cómo volver a casa otra vez desde tan lejos
Cómo volver a ser otra vez puro y ligero

Cómo volver a ser otra vez puro y ligero

jueves, 20 de julio de 2017

Por qué Gloria Fuertes. por David Llorente

Gloria Fuertes pertenece a ese grupo de artistas, no ya en vías de extinción, sino a punto de desaparecer, que dicen lo que piensan y que después de decir lo que piensan, defienden lo que han dicho y por último y como consecuencia de lo anterior, reivindican lo que son.
Y afrontan las consecuencias.
Claro.
Gloria Fuertes decía que ella no habría sido poeta si la guerra civil no hubiera llegado a estallar. Es una forma de explicar (a los que saben/a lo que quieren/a los que están dispuestos a entender) que su poesía hablará del horror, de la injusticia, del dolor, de la soledad, de la muerte, de todos aquellos temas de los que habla, en España o en cualquier otro país del mundo, una literatura crítica de posguerra.
Falta el componente social.
Ahora voy.
Los autores de la primera generación de posguerra pasaron de la angustia existencial a un supuesto compromiso social. Hablaban de denunciar y de dar testimonio. Gritaban a los cuatro vientos que habían dejado el Yo poético (el existencialismo que se mira el ombligo) y habían abrazado el Nosotros social (el poeta como portavoz del dolor del pueblo, del que forma parte y con el que se identifica). Decían: «Un día comprendí / y rompí todos mis versos» o «Doy todos mis versos por un hombre en paz» o «Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales / que lavándose las manos, se desentienden y evaden» o «Escribo / hablando» o «Me queda la palabra» o «Pido la paz y la palabra». Estaban convencidos de que la poesía era un arma cargada de futuro y de que tenía una utilidad práctica, es decir, que podía volcar la realidad y construir una sociedad más justa y sobre todo, en paz. A Gloria Fuertes todo esto le parecía muy bien, pero no debía de entender que, al tiempo que se daban estos golpes de pecho, anduvieran contando las sílabas de los sonetos, la resonancia de la rima y el impacto del encabalgamiento.
¿Y los acentos del verso libre?
Tampoco.
¿Y la metapoesía social, esa masturbación a dos manos en la que el autor habla de su poesía para decir lo que va a hacer con ella?
Tampoco.
Gloria Fuertes, sencillamente, decía que el poeta, en lugar de contar las sílabas, debía contar lo que pasa en el mundo. Gloria Fuertes, en lugar de regodearse en el objeto artístico, en lugar de dejarse atrapar en el pegamento del recurso literario (que da como resultado [siempre] una poesía hermética y de digestión pesada), como hacían algunos compañeros de generación («Para el hombre hambreante y sepultado / en sed, salobre son de sombra fría», donde se preocupa más de la aliteración, del encabalgamiento y del hallazgo expresivo, que de la persona como núcleo del problema social), prefería nombrar los males que hacían daño al ser humano de la posguerra, utilizando las palabras más sencillas, la expresión poética más comprensible, sin olvidar (nunca, nunca, nunca) que el camino literario hacia la sencillez es el camino más largo, más arduo y que requiere más talento.
Y más paciencia.
Sí.
Y es aquí cuando Gloria Fuertes rechaza (nunca se le había pasado por la cabeza) pasar de puntillas sobre la gangrena de la España de posguerra ni mucho menos (¿qué despreciable tipo de artista sería?) abordar el tema de manera general (de nuevo, los autores de su generación diciendo «Para el mundo inundado / de sangre, engangrenado a sangre fría», donde la perspectiva distante, generalizadora, permite al poeta (¡social!) lavarse las manos), decide hablar en sus versos de feminismo, de homosexualidad, de transexualidad, de prostitutas, de obreros, de mendigos, de la destrucción de los niños, de Franco, llamándolo a todo por su nombre, huyendo de los velos confundidores de la retórica poética.
Para eso hace falta ser valiente.
No. Para eso hace falta ser poeta.
El resultado, por supuesto, fue la marginación y el desprestigio. Las mentes renqueantes que no entendían sus versos, pensaban que los escribía una niña (que eso lo hacía cualquiera) y los que sí entendían sus versos, preferían no explicárselos a los demás. Que cayera el silencio sobre los versos de la gran poeta. Que la gran poeta, inerme ante la triple entente de la envida, del miedo y de la mediocridad, acabara siendo una risible y no más que entrañable poeta de niños. Pero la literatura (la calidad literaria) es una de las pocas armas para las que el tiempo no conoce ningún escudo, de manera que Gloria Fuertes puede estar ahora masticando tierra, pero su poesía (por esa cosa tan rara que a veces sucede y que se llama justicia) está subiendo a las alturas de las que nunca debió bajar y desde ahí arriba dará sombra a los nuevos poetas y oscurecerá (hasta convertirlos en un agujero negro) a los rancios autores que saben que tendrían que vivir mil vidas para escribir una frase que tuviera la misma calidad que el peor verso de Gloria Fuertes.
Háblame de su poesía.
Voy.
El problema de Gloria Fuertes está en algunos lectores. Está bien que se abran talleres de escritura creativa para los que quieren aprender a escribir, pero mucho mejor estaría que se abrieran talleres de lectura creativa para todos aquellos que quieran aprender a leer literatura, porque la literatura (mucho menos la poesía) no es fácil de leer y además, a los poetas, no se les mide en versos, ni siquiera en poemas (igual que a lo narradores no se nos mide en párrafos o en capítulos), sino en libros, porque cada poema, cada verso, cada palabra, está al servicio de un todo, de una visión del mundo que quieren compartir.
¿Y qué quiere compartir Gloria Fuertes?
Llama la atención cómo, desde el principio de su producción poética, Gloria Fuertes se compara/se identifica con la tierra, con la Naturaleza. Esto no es ninguna novedad en la poesía. Ya lo hacía Pablo Neruda. La diferencia está en que la mujer, para Neruda, era lo mismo que la tierra porque el hombre planta en ella su semilla y ella le entrega el fruto («Mi cuerpo de labriego salvaje te socava / y te hace saltar el hijo del fondo de la tierra»), llegando al extremo de asegurar que la mujer existe para el hombre («pero estás tú / estás para dármelo todo / y a darme lo que tienes a la tierra viniste»). Gloria Fuertes se define a sí misma como una isla ignorada (no ignorante, de hecho, los ignorantes son los que hacen de ella una isla ignorada), de donde se desprenden los temas de la soledad y de la marginación («en el centro de un mar que no me entiende / rodeada de nada»), pero sabe (ensayando una pirueta que la aleja de la tristeza y la autocompasión) que las islas ignoradas son, precisamente, las más misteriosas, las que tienen aves y fieras que miran dulcemente y flores venenosas y arroyos que suenan como si fueran poetas y volcanes dormidos y «quizás haya un tesoro muy dentro de mi entraña». Gloria Fuertes, como mujer, como artista, como homosexual, como feminista, como pacifista, como antifranquista declarada, siente/sabe que está siendo apartada más allá de la última cuneta, pero su identificación con la tierra no es casualidad y resiste porque no le queda otra solución y sabe que incluso en las condiciones más adversas, conseguirá florecer. Dice «Me dislocan la cabeza para que mire atrás / y yo quiero mirar hacia delante» y luego «No puedo detenerme / perdonad, tengo prisa /  soy un río de fuerza, si me detengo / moriré ahogada en mi propio remanso». Y cuando dijo aquel verso famoso «Pensé en tirarme al metro / y acabé tirándome a la taquillera» no pretende hacer un chiste a partir de la polisemia del verbo tirarse, sino mirar a los ojos de la sociedad y decirle que ha decidido superar la depresión a partir de perseverar en el mismo comportamiento que la sociedad le censura, en este caso, la homosexualidad. Eso se llama valentía, eso se llama libertad y eso se llama reivindicación de uno mismo.
¿Algo más sobre la tierra?
Sí.
«El corazón de la Tierra / tiene hombres que le desgarran», «Cuando entierran en ella / niños con metralla / le dan arcadas». Nos damos cuenta de que el aparato retórico de Gloria Fuertes no está en el malabarismo semántico ni en la metáfora exquisita. La tierra es ella, la poeta. Tiene corazón, igual que la tierra. Ambas son buenas («Lo primero, la bondad. Después, el talento. Lo demás es cuento») y el comportamiento del ser humano, por detestable (no olvidemos la guerra y la posguerra)  le rompe el corazón. A los niños asesinados en la guerra se los entierra. Y enterrarlos es meterlos dentro de la tierra. Obligar a la tierra a que se los coma. Y eso, a la tierra, le da arcadas porque le da asco lo que está pasando, lo que el ser humano está siendo capaz de hacer. Vemos que las imágenes son potentísimas y debemos darnos cuenta de que el poema resulta efectivo porque el lenguaje es directo (no fácil) y no se mira a sí mismo.
Uno de los primeros errores del poeta.
Eso es.
La poesía, para Gloria Fuertes, es hablar claro. Y hablar claro, en la posguerra, es saltar en manos de la censura y dejar que te despedace. Gloria Fuertes dice «El crimen a sangre fría / duró tres años / Ese horror lo vivía día a día / en plena juventud / Tuve hambre y frío / muriendo y conviviendo / con el cadáver de mi alegría». ¿Algún adjetivo? ¿Alguna llamada de atención a la brillantez de su poesía? No. Tan solo la verdad. La claridad expresiva. Y para los lectores de poesía, la paradoja de los tres años de un crimen a sangre fría, el robo de la juventud de una mujer, a la que le están quitando lo más valioso que tienen esos años: la alegría. Y la reducción de la vida a lo básico: no morir ni de hambre ni de frío.
¿Se puede hablar más claro?
Sí.
La claridad expresiva y expositiva de la poesía de Gloria Fuertes llega (premeditadamente) a límites que rozan con el sarcasmo. Si no se le entiende a partir de este tipo de poemas, no le queda más remedio que usar el lenguaje de los niños (eso lo entendemos todos, ¿no?) y la perspectiva del cuento tradicional (esos nos lo sabemos todos, ¿verdad?). Y dice, «Un día que tenga tiempo / os contaré la aventura de mi infancia / con el lobo Franco». De nuevo el robo de su infancia. La culpable fue la guerra. Y por encima de ella, el dictador. Y continúa: «Yo era una Caperucita roja en zona roja (…) / Mandó su jauría / y me detuvo en la Gran Vía / Los criados del Lobo / me metieron en prisión / Me mordisquearon a gusto / por poco me muero del susto / En el bosque de cemento / pasé un miedo atroz / Yo era una Caperucita Roja / y Franco un Lobo Feroz». Hay lectores que detectan el tono infantil y les empieza a bailar por la cabeza la palabra banalidad, si la conocen. Otros lectores detectan la palabra jauría (agresividad, violencia, irracionalidad), criados (siervos, esclavos) del Lobo, mordisquear (torturar) a gusto (impunidad), morir (morir) de susto (de miedo atroz, como dice luego), feroz (desliguemos la palabra de la palabra Lobo y detengámonos en su verdadero significado). A lo mejor es que a veces, para entender, hace falta que nos hablen como a niños.
Habla de los niños.
Y termino.
Gloria Fuertes no tiene una cara A y una cara B. La poesía de Gloria Fuertes no se divide en poesía para niños y poesía para adultos. La poesía para niños de Gloria Fuertes es una consecuencia de la poesía social de posguerra. Su generación no dejaba de pregonar que la poesía era un arma cargada de futuro, que la poesía servía para algo y que ellos eran los poetas que pedían la paz. Todos ellos acabaron desengañados. Todos ellos dedicaron sus últimos trabajos a expresar el desengaño de que la poesía, al final, no cambió nada. Gloria Fuertes los miraría y estaría pensando: ¿Y qué habéis hecho vosotros con la poesía para que cambie nada en la sociedad? Ella compartía la idea de que la poesía es un arma cargada de futuro, pero en lugar de pensar en el ser humano adulto, pensó en el niño, porque el futuro está en el niño. La poesía infantil de Gloria Fuertes tiene el objetivo de que el niño quiera leer, de que al niño le guste la lectura, de que miles y miles de niños deseen leer poesía. Ella pensaba que el niño que lee poesía (el niño que lee) será un adulto que piensa, un adulto al que no le engañan, un adulto al que nadie va a manipular, un adulto que ama la paz y que no volverá a llevar a su país a una catástrofe de sangre y de odio. Los de mi generación hemos crecido con la sintonía de Un globo, dos globos, tres globos y de La cometa blanca, dos programas de televisión por donde andaba la inspiradora sombra de Gloria Fuertes. Ha sido la única poeta de posguerra que se ha mantenido firme en sus deberes sociales y que de verdad ha defendido y ha dado voz a los que necesitaban defensa y a los que necesitaban ser oídos. La siguiente generación de posguerra, la de la experiencia, diluye la denuncia social y prefiere hablar de sus vidas, tocando temas como la amistad, los viajes, el amor, los estudios…, dejando la guerra y la posguerra como el marco inevitable en el que se desarrollaban esos temas. Y la siguiente generación de posguerra, la de los Nueve Novísimos, se ocupan del culturalismo y se dejan influir por las vanguardias, dejando claro que todo lo anterior a ellos se la suda.
Por eso, Gloria Fuertes.          
         por David Llorente

martes, 18 de julio de 2017

siete aforismos de Tirso Priscilo Vallecillos



Perder la conexión y entrar en contacto.

*
Sobre la verdadera amistad no hay nada más elocuente que un cómodo silencio.

*
La gente que camina con pies de plomo no suele dejar huella.

*
Hay personas que se elevan hacia abajo.

*
El que se esfuerza demasiado en agradar corre el riesgo de acabar siendo otra persona.

*
Somos el único rebaño en el que cada uno va a lo suyo.

*
Lo malo de los envidiosos es que implican a los demás en su problema.



Tirso Priscilo Vallecillos. "Homo Pokémons (alientos, malalientos y otras exhalaciones)". Ed. Trea, 2017